martes, 18 de diciembre de 2007

APOCALYPTICA. 4-12-07, Apolo (BCN)


En una extraña aleación de música clásica y metal, nace Apocalyptica. Much@s se han quitado el sombrero al escuchar sus discos, sus propias composiciones, al margen de las versiones que hicieran de Metallica en sus inicios, o las posteriores de Sepultura o Rammstein. El carecer de vocalista, lejos de limitarles, les abre un juego con infinidad de posibilidades que ha dado fruto a colaboraciones con voces de las más aclamadas ayer (Nena Hagen) y hoy (Corey Taylor, de Slipknot; Sandra Nasic, de Guano Apes; Valo, de Him; Cristina Scabbia, de Lacuna Coil...). La inclusión de Mikko a la batería le otorga mayor frescor y fuerza tanto a las composiciones como a los conciertos, que sazona con impresionantes arrebatos solistas.
Pero no se puede entender la magnitud de lo que Apocalyptica significa hasta que se presencia en vivo. Y mejor que en un festival, como a cualquier otra banda, hay que ir a verlos en SU noche. Y las últimas visitas de los finlandeses a Barcelona han convertido las veladas de la Apolo en lo que el propio nombre de la banda sugiere. El pequeño recinto agotó las entradas, ofreciendo un extraño sentimiento de intimidad entre la pequeña masa que rebosaba el lugar, en comunión con los músicos, que centrifugan sus cabezas poseídos por el nervio de lo que emana de sus cuerdas, en unas ocasiones; por la belleza del frotis de esos arcos, en otras.
Centrándose sobretodo en su último álbum -Worlds Collide- desfilaron las versiones de rigor, como Master of Puppets o Nothing Else Matters (Metallica), y destacando siempre un Refuse Resist de Sepultura -el segundo tema de su actuación- en el que el chelo de Perttu Kivilaakso parecía gruñir con las cuerdas vocales del propio Max Cavalera, lo que nunca deja de sorprender.
Los vocalistas son, pues, los propios instrumentos... pero a veces lo es el público. Un momento altamente emotivo lo protagonizó la concurrencia, coreando Bittersweet (cantada en el álbum por el ya mencionado Valo y Lauri Ylönen de The Rasmus) de pe a pa. Mientras que el "la-la-la-la" siempre es buen recurso para ponerle algun tipo de letra a Somewhere around nothing, instrumental, como la mayoría de composiciones. Esto último dibujó una gran sonrisa en los músicos, que muestran una gran complicidad entre sí, con los asistentes... y eso es el mayor síntoma de placer y pasión por lo que tocan.

Eso se merece todos los bises del mundo. Concretamente, un segunto asalto con la balada de Metallica por excelencia, seguido de un Life Burns que sorprendió con un chelo en llamas incluída, y la delirante y quebrantahuesos Inquisition Symphony de Sepultura. Tras la tempestad, la calma, en un tercer asalto con la sosegada pero no menos poderosa Seeman de Rammstein.

(Fotos de M.J. Orellana)

1 comentario:

  1. Buenísimo rewiew del concierto! :)) Yo estuve allí, alomejor te suenan dos chicas con gorros de papá Noel! ;)
    Por cierto, hay más fotos?

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